sábado, 7 de febrero de 2015

ESTRECHUS DE MENTE 3000 por ANDRES DALLOS

En un programa de radio, nos surgió la idea de que el mundo nos ofrece las grandes tentaciones de la vida como la gran promoción. Lo que acarrea muerte maldición, tristeza, culpa, fracaso, dolor y demás, es ofrecido por el mundo, Satanás y deseado por nuestra carne, como si fuera el producto más novedoso. Infortunadamente al hacer caso omiso al consejo del Apóstol Pablo en Romanos 12:2, no hemos sido renovados por medio de la transformación del entendimiento y caemos en la trampa de vivir en el pecado. Esto es similar a esa publicidad engañosa que nos ofrece productos y servicios que garantizan magníficos resultados al mínimo esfuerzo. Lo que conlleva a que muchos acudan a la fornicación como si fuera la gran oferta, a otros a mentir pensando que son los más sagaces por hacerlo, otros tantos creen la mentira de no orar ni buscar el rostro de Dios y poder sostenerse frente a la vida cristiana. Mentiras como desconocer la Biblia como un Manual de vida y no escuchar la voz de Dios mediante la lectura y meditación de la misma. Es casi que un abogado que no lee sobre leyes, o un piloto sin curso de aviación... La oferta engañosa que el sistema es más fuerte y capaz que los hijos de Dios, esto me recuerda que en los tiempos del Éxodo, los egipcios temían a los hijos de Israelo por ser este último un pueblo más grande y más fuerte, sólo que los egipcios con sabiduría les engañaron haciéndoles pensar que eran débiles esclavos. Falacias como la aceptación en los amigos y la seguridad personal basada en un grupo, aclaro que debemos tener amigos, pero no depender de ellos para sobrevivir. Les invito a escuchar este audio que nos mostrará como una mentira puede ser vendida como la una verdad, como una gran promoción que te estás perdiendo. Igual que cuando tus amigos te venden la idea de que consumir alcohol o drogas es la gran oportunidad de tu vida, o cuando el mundo te dice que el homosexualismo no es pecado, o que Dios entiende y acepta que tu mientas, porque era necesario. Lo más importante es que no creas lo que el mundo te ofrece, siempre vas a salir decepcionado, no te estás perdiendo de nada. Dios venció al mundo, puedes tener una vida abundante llena de emoción cuando no aceptes las ofertas engañosas.